December42007
Últimamente volvía a casa andando. Lo hacía sólo para pasar por esa casa. Me atraía de ella esa ventana que asomaba desde el ático, redonda, con un cristal que giraba según uno de los múltiples ejes de la circunferencia, que lucía negra fuera la hora que fuera. Pasaba por allí y me imaginaba cosas: una mano ensangrentada saliendo de ella, el débil brillo de algún utensilio de tortura. Me imaginaba que el sol la iluminaba por completo y veía los horrores que escondía. Me imaginaba asomando mi cabeza y veía como alguna bestia me devoraba. Sentía curiosidad, deseo y miedo a partes iguales.
De pequeña me decían que había que tener cuidado con lo que deseaba. Aquel atardecer finalmente lo entendí.