December222007

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Un sudor frío me recorrió la espalda. Lo sentí nacer en lo más alto de la nuca y poco a poco descender por mis vértebras, dejando tras de si una sensación punzante. Tragué saliva, en varios intentos. Mis ojos se habían quedado fijos ante tamaña belleza. Prohibida, peligrosa. Era como ver a un animal salvaje encerrado con un uniforme de jaula. Por sus movimientos sabía que estaba hablando. Forcé mi cuerpo en un último spring y la escuché:

“¿Su billete, por favor?”

Se lo dí y salí corriendo del tranvía.