March132008
Bajé del tranvía en una parada que no era la mía. Mis ojos estaban fijos en una de esas personas que tienen ese magnetismo natural que hacen que te fijes que en ellos. A mí al menos me ocurría, pero por suerte parecía la única de todo el lugar que se sentía así de atraída. Caminaba manteniendo el mismo paso que ella, la misma distancia, el mismo camino. Me sentía tentada a cada momento de llamar su atención con la más mínima excusa. Pero me contuve. Apreté los dientes y me mordí la lengua, y esperé a que se alejara de mí. Después de todo no podía permitirme perder la condicional a la mínima oportunidad.