June32008

text

Se rieron de mí. ¡Claro que se rieron de mí! Justo como Thomas me dijo. Que me iban a tomar por loco. Infelices ellos. Sí, sabía en el fondo que lo harían, pero aún habría sido más idiota por mi parte no avisarles. Aquel policía gordito se reía de mí. No se rió tanto cuando horas después la patrulla que envió no regresó, sino que se pudieron escuchar sus gritos cuando vieron eso. Y después horripilantes sonidos de huesos rompiéndose. Al final me hicieron caso. Pero rechazaron mi sugerencia y pensaron que el cemento sería suficiente para retenerlo. Infelices.